«Tratado de Sueños de Andar por Casa»

Pieza itinerante, creada para un espacio específico y un momento concreto. Una producción para el Festival Internacional de Danza de Itálica, edición 2017

“Tratado de Sueños de Andar por Casa” es una pieza de danza y live cinema que invita al espectador a experimentar un viaje alegórico de origen tardo-medieval a través de unas estancias de enorme belleza artística e importancia en el desarrollo del Humanismo sevillano.

“Tratado de sueños de andar por casa” se idea como un espectáculo itinerante en el espectacular conjunto gótico – mudéjar, el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce. Este espectáculo tiene su origen en la Edición 17 del MES DE DANZA en 2010 donde se presentó el germen de esta propuesta en el marco del programa Creaciones en Proceso bajo el nombre “Tratado abreviado de sueños de andar por casa”.

En los decires narrativos alegóricos de la Baja Edad Media, el protagonista suele ser un viajero que acaba, por diferentes vías, implicado en las visiones infernales que unos dioses caprichosos deciden ponerle al paso con el fin de hacerle reflexionar. Reflexionar sobre el amor verdadero y casto, sobre las consecuencias de sus actos en vida, sobre su libre albedrío y, ante todo, sobre la posibilidad de sanar y volver a empezar. En ese tránsito circular o de ida y vuelta, el viajero frecuenta paisajes recurrentes que van de lo placentero a lo terrible… y viceversa. Nuestra historia recrea esos lugares frecuentes gracias al poderío iconográfico y espacial del Monasterio de San Isidoro del Campo, cuyas entrañas se convierten ahora en un laberinto de putrefacción y salvación eterna

Premio Especial del jurado de los Premios Escenarios de Sevilla al espacio visual creado por Javier Vila

Idea y co–dirección: Raquel Madrid y Javier Vila
Coreografía e interpretación: Raquel Madrid, Cipri López
Creación espacio visual: Javier Vila
Postproducción: Alfonso Benítez
Proyección y programación interactiva: Francisco Velasco
Imagen: Antonio Galisteo
Creación espacio sonoro: Miguel Marín
Vestuario: Margarita Ruesga
Dirección técnica e iluminación: Benito Jiménez
Técnico de sonido: Fernando Merino, David Rial
Construcción escenografía y atrezzo: Fernando Merino, David Rial
Fotografía: José Toro
Dirección de producción: María Gonzalez
Ayudante producción: Angeles Roquero
Producción ejecutiva: Trans-Forma Producción Cultural
Colaboran: Teatro de la Maestranza, MOVIESUR iluminación cinematográfica

MARTA CARRASCO. ABC DE SEVILLA
[..] Una mujer y un hombre nos reciben en los jardines, y poco a poco, van conduciendo a tan sólo 40 personas, por entre los revovecos del monasterio. Del Jardín, al interior del templo gótico. Junto al retablo de Martínez Montañés una gran pantalla blanca sobre la que se producen proyecciones, y delante danzan los intérpretes. La luz de forma psicodélica ilumina el dorado del altar, y los bailarines quieren que les sigamos. Lo hacemos por el interior de las estancias, muy oscuras, repletas de frescos y pequeños altares, donde ambos cantan aprovechando el eco de las bóvedas. Vuelven a bailar iluminándose con linternas, y finalmente nos introducimos en un refectorio enorme. Raquel Madrid y Javier Vila van vestidos de blanco. Una enorme pantalla donde se proyectan imágenes de los mismos bailarines. Parece como si entran y salen de la pantalla, y sobre sus trajes blancos se proyectan también las imágenes. La propuesta es muy interesante, mística, misteriosa, con un soberbio espacio sonoro de Miguel Marín. La danza terrena, intensa, cercana y justa. Una grata sorpresa esta obra que servirá de antesala durante todo el ciclo en San Isidoro […]

DOLORES GUERRERO. EL CORREO DE ANDALUCÍA

[…] Este año el festival ha dado un paso más en su afán por reivindicar el monumento programando una obra de danza contemporánea que, a manera de preámbulo, antes de la función propiamente dicha nos enseña diversas estancias del monasterio con un curioso recorrido dancístico que se funde con la atmósfera espiritual del espacio, en complicidad con un montaje de live cinema con el que Javier Vila funde tradición con modernidad con toda una gama de efectos visuales, tan deliciosos como irreverentes. No podía ser menos, teniendo en cuenta que la obra gira en torno a la exhortación de los sueños y los demonios que se van alojando en nuestro fuero interno a lo largo de nuestras vidas.

Todo ello se refleja en la coreografía, que pasa de recrearse en un gesto mínimo de la cara o las manos, a llevar a los intérpretes a retorcer sus cuerpos hasta la extenuación. Mientras bailan y se desplazan en penumbras por las entrañas del monasterio, Raquel Madrid y Cipri López entonan un cántico que eleva la impronta ritual y evoca la condición religiosa del espacio. En ese sentido cabe destacar su perfecta coordinación, así como su versatilidad, su limpieza técnica y su capacidad expresiva […].


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